La historia y evolución del Traje de Baño

Comienza la época más calurosa del año y es el momento ideal para pasar nuestros días en la playa, las sierras o en una pileta. Para realizar esta actividad y refrescarnos hay una prenda que no nos puede faltar: el traje de baño.

En la actualidad es un infaltable en el verano, pero esta prenda tiene una gran historia: a lo largo de los años pasó por muchos cambios para llegar a ser la que conocemos hoy en día. Todas las prendas tienen su historia y estas reflejan los cambios que se producen en la sociedad a lo largo de los años. Es por esto que hoy vamos a conocer la Historia y Evolución del Traje de Baño, porque es importante saber por qué usamos lo que usamos, de dónde viene y cuáles fueron las luchas y acontecimientos que se llevaron a cabo para que hoy en día seamos libres de elegir el traje de baño que más nos gusta.

Para comenzar a hablar del Traje de Baño debemos remontarnos al Siglo XVIII: es en ese momento en el que el Rey Jorge III de Inglaterra planteó la actividad de bañarse en el mar como acto social. Anteriormente, las personas sólo iban al mar a hacer caminatas por las orillas. A partir de esto, la gente comenzó a refrescarse en el agua pero aún no existía el Traje de Baño por lo que, tanto hombres como mujeres se bañaban con su ropa: ellas con sus vestidos y ellos con pantalones largos y camisetas.

Los Trajes de Baño recién surgen a finales del Siglo XIX. Estos estaban conformados por una camisola de mangas cortas que las mujeres usaban con pantalones por debajo. Además, el look se completaba con sombreros y medias. Esto era porque durante ese periodo broncearse era considerado de “clase baja”.  Por su lado, los hombres usaban remerones y sólo dejaban al descubierto los brazos y las pantorrillas. En esta época, era cotidiano que algunas mujeres utilizaran pequeñas cabinas para poder cambiarse: las llevaban hasta la orilla del mar para así evitar la mirada masculina.

Aquí en Argentina, en el año 1888 fue redactado el primer Reglamento de Baños en Mar del Plata por el subprefecto Hilario Rubio Medina, el cual establecía las conductas que las personas debían respetar al ingresar a darse un baño. En dicho reglamento se prohibía bañarse desnudo; además, establecía que el traje de baño era todo aquel que cubriera desde el cuello hasta las rodillas y que los hombres no podían bañarse mezclados con las mujeres (a excepción de aquellos que estuvieran casados).

Un acontecimiento que se dio a principios del Siglo XX, más precisamente en 1909, fue que la nadadora profesional australiana Annette Kellerman utilizó un traje de baño de mangas cortas y con pantalones a la altura de la rodilla. Esto, sin dudas, causó revuelo e hizo que la nadadora fuera arrestada por la policía en Boston.  Posteriormente, a partir de la década de 1910, algunas personas progresivamente fueron dejando de utilizar medias y los trajes se volvieron más ajustados. Aún así, esto generaba escándalo ya que se consideraba un atentado contra la moral. Sin embargo, de a poco, el traje femenino comienza a acortarse hasta las rodillas.

Los años ’20 se caracterizaron por dar comienzo a la liberación femenina quienes, de a poco, comenzaron a derribar los mandatos impuestos por la sociedad. Durante este periodo surge el primer traje de baño femenino moderno, el cual estaba conformado por una sola pieza: el escote era más amplio, tenía tirantes en vez de mangas y cubría sólo la mitad del muslo. Sin embargo, esto ocasionó que los policías que vigilaban las costas fueran los encargados de medir el largo del bañador a las mujeres, el cual no podía ser más corto que 15 cm arriba de la rodilla. Estos nuevos trajes estaban confeccionados de lana, por lo que mojados llegaban a pesar hasta 3 kg. Por su parte, los hombres ya se bañaban en la playa con bodies que tenían mangas y eran cortos (ya no usaban pantalones). Además, durante los felices años ’20, broncearse deja de considerarse algo de las clases sociales bajas por lo que las personas querían dejar más descubierto su cuerpo para tomar sol.

En el año 1935 se empezaron a vender los primeros short de baño para hombres. Es a partir de este momento cuando ellos ya pueden ir a bañarse mostrando los pectorales, es decir, sin remera. Sin embargo, esto causó controversia por lo que también estaba la opción de usar modelos mixtos en los que la parte superior era desmontable.

En la década de los ’30 el diseñador de moda Jacques Heim fue el precursor de la bikini ya que fue el creador del conjunto “Atom” que era un traje de dos piezas con corpiño y bombacha alta parecida a un short.

Posteriormente, en el año 1946 aparecería una creación que marcaría un antes y un después respecto a la liberación de la silueta femenina: la Bikini. Esta prenda fue inventada por el ingeniero mecánico francés Louis Réard. Él estaba a cargo de la empresa de lencería de su madre y pensó en este diseño luego de ver, en unas vacaciones en Saint Tropez, que las mujeres querían broncearse. A partir de esto imaginó la bikini, ya que era pequeña y podía dejar descubierta la panza. El nombre de esta nueva prenda tiene un significado: Bikini es el nombre de una isla en el océano pacífico y en aquel momento allí se estaban realizando detonaciones de una bomba nuclear. Réard dijo que su creación sería “explosiva”, por lo que de ahí deriva su nombre.

La encargada de presentar la Bikini en sociedad fue la nudista parisina Micheline Bernardini, quien fue la única que estuvo dispuesta a posar con esta prenda. Las demás modelos de la época se negaron a hacerlo ya que la consideraban una falta de respeto a la moral. Aquí en Argentina, se dice que una mujer desconocida utilizó bikini por primera vez en la Playa de Bristol pero la primera mujer pública en usarla fue la escritora Marta Lynch, en el año 1959, la cual trajo la prenda de un viaje que había realizado a Capri, Italia.

Si bien la bikini apareció en el año 1946, no fue aceptada socialmente hasta la década de los ’60. Este periodo marcado por los cambios sociales y la revolución juvenil y femenina hicieron que la prenda fuera vista de otra manera. Usar bikini en los ’60 era símbolo de libertad y de oposición a los mandatos. La primera figura pública en impulsar el uso de este traje de baño fue la modelo Brigitte Bardot. Además, la idea de la juventud y de liberación del cuerpo de la mujer hizo que durante esta década se acepte el “topless”.  Los avances en los textiles también influyeron a que esta prenda sea cada vez más utilizada: aparecen telas como el nylon y la lycra que hacía los trajes más cómodos, adaptables al cuerpo y que fueran de rápido secado.

Otro tipo de traje de baño que surge en los años ’60, no tan conocido, es el “Monokini” que consistía en un traje de una pieza que en la parte superior tenía dos tirantes que dejaban descubierto el pecho. La parte inferior era de tiro alto. Esta pieza fue creada por Rudi Gernreich.

Por su parte, el traje de baño masculino tiende a acortarse en esta época de revolución, en donde se utiliza con colores más llamativos y con estampados psicodélicos. Aquí es donde nace el slip de baño, siguiendo con la ideología de liberación sexual predominante en esos años.

Llegados los años ’70 la bikini ya está totalmente aceptada en la sociedad. Los años ’80 y ’90 fueron, sin duda, los años dorados del traje de baño. Principalmente en la década de 1980 surge el culto al cuerpo y la publicidad invadía a las mujeres con estereotipos, promoviendo una figura atlética y fomentando las dietas para lograr “llegar al verano”. Para entonces, ya convivían tanto las bikinis como las mallas enterizas.

Actualmente, se utilizan todo tipo de trajes de baño: enterizas, tiro alto, tiro bajo, colaless, shorts, con escotes profundos y en diversos colores y estampas. Es importante entender que tuvieron que pasar muchos años y muchos cambios en la sociedad para que al día de hoy podamos usar lo que queremos y lo que nos hace sentir cómodos.

Lo importante es siempre saber cuáles fueron los acontecimientos que sucedieron para que hoy podamos disfrutar de la libertad de vestirnos como queremos. Sin embargo, las publicidades siguen vendiendo estereotipos de cuerpos que remarcan cuáles son los «ideales para el verano”. Y esto no es así: todos los cuerpos son ideales para el verano y todos los cuerpos son ideales para usar cualquier tipo de prenda. No opinemos sobre los cuerpos ajenos y disfrutemos de la libertad de poder usar lo que queremos; porque muchos mandatos y prohibiciones debieron soportar generaciones pasadas para que hoy podamos celebrar nuestros cuerpos.

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